"En
esta ocasión, en la cita de este año, se ha impuesto Marta Carrasco
con un espectáculo implacable, inteligente, fascinante y delicado a
la vez, pero que nos aportaba una visión durísima y valiente
sobre nuestra condición, nuestros miedos y nuestras soledades. He visto
todos los ballets o propuestas coreográficas de Marta. Pero la sorpresa
que he tenido con Eso si que no ha sido increíble, insospechada. Me
ha conmovido profundamente. Una Marta más madura que nunca, más
segura de sus registros creativos se nos ha impuesto. (...) Viendo cómo
trabaja Marta y comparando todos sus esfuerzos con las compañías
extranjeras presentes en el Festival de Otoño de Madrid, nos decíamos
que tal vez ya empieza a durar demasiado la indiferencia con la que se tiene
a nuestros mejores creadores aquí, en casa. ¿Cuándo nos
daremos cuenta, cuándo aceptaremos que Marta podría ser nuestra
gran creadora coreográfica por excelencia si se la ayudara como ella,
sus colaboradores y su vocación merecen?"
RICARD
SALVAT
ARTEZ (Revista de las
Artes Escénicas)
"Marta
Carrasco, hija de la danza-teatro catalana -perteneció a la primera
generación de Metros, con Ramon Oller-, vuelve a ser arrolladora creadora
e intérprete, junto a otros cuatro fantásticos elementos -Neus
Suñé, Xavi Sáez, Ricardo Moya y Fuensanta Morales- que
encienden su chispa y su potencial expresivo para rozar por momentos la mejor
parodia y el mayor esperpento. (...) Reír es la mejor terapia, y el
público lo hizo de verdad. Puede verse como un collage surrealista
o al menos rompedor, donde hay personajes trabajados de manera minuciosa como
arquetipos humorísticos, y una acción teatral dirigida al detalles
y con un ritmo extraordinario."
JULIA
MARTIN
El Mundo s. XXI
"Cuando la
risa es una terrible mueca"
Si los anteriores trabajos que hemos visto aquí, en Ambigú,
de la compañía de danza contemporánea Marta Carrasco
nos deslumbraron, ¿Eterno?, (Eso si que no) ha golpeado profundamente
nuestra mente y nuestro corazón. Este genial trabajo de teatro danza
es una terrible, sincera, poética radiografía del ser humano,
por eso el fondo del magnífico espacio escénico está
cubierto con cientos de radiografías, que nada nos dicen de las dos
preocupaciones más grandes del hombre el nacer y el morir. Con este
trabajo perfecto, de poderosas y terribles imágenes conseguidas con
los cuerpos en movimiento y una soberbia gestualidad, sabiamente matizada,
trabajo de una gran fuerza, ritmo poderoso, y adecuadas dosis de agridulce
humor, esta compañía española se sitúa al nivel
de las más grandes creaciones de teatro danza de la mismísima
Pina Baush. Aberrante la escena en la que la mujer arrastra, como a un perro,
a un hombre desnudo, con el cordón umbilical atado a su cuello. Terrible,
pero, al final esperanzadora, la de esa mujer que intenta liberarse de la
misa de fuerza. Genial e inquietante la escena en la que todos intentan hacer
re’r a una mujer desesperada. De un humor indescriptible y gozoso la del rey
tonto y la princesa lujuriosa. El sexo, siempre omnipresente en este interesante
viaje que actores y espectadores realizamos por nuestra propia naturaleza.
Carlos Toquero
EL MUNDO, Diario de Valladolid.
Lunes 24 de Mayo de 2004